*Imagen generada con IA.
“Sergio… sé que tengo que vender… pero me da miedo.”
Así empezó todo.
Ayer estaba sentado frente a María, en su farmacia de Valladolid. Treinta y cinco años detrás del mostrador. Treinta y cinco años diciendo “buenos días, doña Carmen”, sabiendo quién tenía alergia al polen y quién venía solo a charlar un rato.
Me miró, respiró hondo y me confesó:
“Cada vez que pienso en vender, se me hace un nudo en el estómago.”
Y lo entendí. De verdad que lo entendí.
Porque vender una farmacia no es vender un local. Es despedirte de una parte de tu vida. Es cerrar la puerta de un sitio donde has reído, llorado, aconsejado, acompañado. Es dejar atrás una rutina que ya es casi familia.
Y claro que da miedo.
Lo que realmente asusta
No es la venta en sí. Es todo lo que viene alrededor.
“¿Y si me engañan con los números?” “¿Qué pasará con mi equipo?” “¿Y si entra alguien y lo cambia todo?”
Esas preguntas que aparecen justo cuando apagas la luz y te metes en la cama. Esas noches en las que das vueltas pensando si estás haciendo lo correcto.
La verdad que nadie te dice
No buscas solo a alguien con dinero. Buscas a alguien que entienda tu mundo.
Alguien que cuide a tu equipo como tú lo has hecho. Que sepa que la señora del tercero necesita que le expliques las cosas despacio. Que respete lo que has construido con tus manos, tu tiempo y tu paciencia.
Y esa persona no aparece en un anuncio. No se encuentra por casualidad.
Cómo lo hacemos nosotros
Llevo años en esto. Somos referentes en Castilla y León y La Rioja. Y si algo he aprendido, es esto:
Te digo la verdad desde el primer minuto. Aunque duela. Porque lo último que necesitas es perder meses persiguiendo un precio que no existe.
Solo te presento gente seria. Compradores que conozco, con financiación real, que entienden lo que significa tu farmacia.
Y lo mejor: habláis directamente. Sin intermediarios. Os miráis a los ojos. Tú decides si es la persona adecuada.
Después trabajáis juntos unas semanas antes de firmar. Conociendo el negocio, al equipo, el ritmo, los detalles.
¿Para qué? Para que el día de la firma estéis tranquilos. Sin sorpresas. Sin arrepentimientos.
Lo que de verdad importa
No es cuánto tardes en vender. Es cómo te sientas el día después.
Poder mirar atrás y decirte: “Lo hice bien.” “Elegí a la persona adecuada.” “Mi legado está en buenas manos.”
Si llevas tiempo dándole vueltas…
Hablemos.
Sin compromiso. Sin presión. Sin discursos comerciales.
Nos tomamos un café donde tú quieras. Me cuentas qué necesitas. Yo te cuento cómo trabajamos. Y si encaja, seguimos. Y si no, al menos tendrás claridad.
Mándame un mensaje cuando quieras.
PD: El día que firmes, quiero que vuelvas a casa con la sensación de haber tomado la decisión correcta. Ese es, de verdad, mi trabajo.

Sergio Martín – SMfarma
Líderes en Castilla y León & La Rioja
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